Prólogo
M500 comienza en lo alto del Pico Tres Provincias próximo a Somosierra.
Madrid junto con Guadalajara y Segovia comparten este privilegiado punto de observación.


Desde aquí, mirando hacia el Oeste, se pueden ver los collados de los Montes Carpetanos, que iremos conociendo uno a uno.
Al Norte se extiende la inmensa planicie de Segovia y más allá, la Sierra de la Demanda.
Por el Este asoma la Sierra de Ayllón, transición entre el Sistema Central y el Sistema Ibérico. Por esta ladera suben los últimos kilómetros de M500, procedentes del impresionante Hayedo de Montejo.
El Sur esta ocupado por la Comunidad de Madrid, cuyo borde seguiremos durante la vuelta a M500. En el centro de este territorio triángular esta Madrid y al otro lado, en el punto medio de nuestro recorrido, alcanzaremos Aranjuez.
Para llegar al extremo sur de M500, retaremos en desigual carrera al Río Jarama. Mientras nosotros damos un amplio rodeo de 280 kilómetros y ascendemos innumerables montañas, el Jarama alcanzará Aranjuez acortando en un continuo descenso de 190 km.

Bueno, venga, vamos...
Iniciamos M500 en un vertiginoso descenso desde la cota 2129 hasta la 1440 en Somosierra. Estos ocho kilómetros iniciales discurren por una ancho camino de terreno irregular en el que hay que extremar las precauciones.
Llegando al kilómetro séis, la pendiente por fin se relaja y de M500 se desvía a la izquierda un sendero que conduce al nacimiento del Río Duratón, donde podremos refrescar los pies o atrevernos con una gélida ducha en la cascada de los Litueros.

Proseguiremos el camino, cerrando varias puertas para el ganado a nuestro paso y tras vadear un par de veces el Duratón, nos toparemos con la antigua N-I, sin apenas tráfico, que nos conducirá hasta el puerto de Somosierra.

Somosierra

Este tramo de M500 recorre gran parte de los Montes Carpetanos hasta casi alcanzar, en su otro extremo, el Puerto de Navafría. Por su perfil, esta larga pista es también comúnmente conocida como “La Horizontal”. Su trazado se extiende a lo largo de la vertiente madrileña, muy cerca de las cumbres, manteniendo dirección Sur-Oeste.
Saldremos del puerto de Somosierra junto a la Ermita de Ntra.Sra. de la Soledad y atravesaremos el helipuerto para tomar un camino que asciende suavemente en dirección Oeste.
A lo largo de la jornada, disfrutaremos de un camino en buen estado y de unas agradables vistas sobre las poblaciones del Valle Alto del Lozoya.

Recorridos 17 kilómetros, alcanzaremos el Puerto de La Acebeda (1686 m.). Merece la pena desviarse unos 200 metros por el camino de la derecha para asomarnos al excelente mirador sobre la meseta segoviana.
Un cruce importante es el situado a 20 kilómetros de Somosierra. El camino se solapa con un cortafuegos, que ascenderemos brevemente con un poco de esfuerzo, hasta recuperar a la izquierda el trazado de "La Horizontal".
De aquí en adelante elegiremos mantener cota en todas las intersecciones que nos encontremos. En el cruce, que se encuentra a 40 kilómetros de Somosierra, giraremos a la derecha para iniciar un rápido descenso hasta la población de Lozoya.
Guadarrama

Saldremos de Lozoya en dirección al Embalse de Pinilla que bordearemos durante 5 kilómetros hasta llegar a la población que le da nombre.

Disfrutaremos de un agradable paseo por este camino de gravilla blanca, bordeando por la izquierda Alameda del Valle y su población vecina Oteruelo del Valle hasta llegar a Rascafría. Pasaremos de la gravilla a un carril bici que discurre un par de kilómetros paralelo a la carretera M-604, hasta llegar al Monasterio del Paular. Los monjes nos acompañarán si deseamos visitar el Monasterio. Para ello, deberemos acudir al atrio de la Iglesia, bien a las 13:00 o a las 17:00. Esta visita guiada es gratuita, aunque podemos entregar algunas monedas al monje, al salir del Monasterio.
Cruzaremos al otro lado del río gracias al Puente del Perdón. Dado el relativo aislamiento del valle del Lozoya, separado de Madrid y Segovia por sendas cordilleras que superan los 2.000 metros de altura, las autoridades locales tenían por costumbre efectuar los juicios junto al puente. Los reos apelaban su sentencia ante el tribunal en el mismo puente y, si eran perdonados, volvían sanos y salvos. Si no era así, los alguaciles les conducían a la Casa de la Horca, situada a unos 2 kilómetros en dirección al Puerto de Cotos, donde eran ejecutados.
Compartiremos el camino de los sentenciados a muerte, al dirigirnos hacia el Puerto de Cotos ascendiendo por un sendero, muy bien acondicionado, que incrementa su pendiente a medida que nos acercamos al Puerto.
Bordearemos las piscinas naturales de "Las Presillas", zona de baño para insensibles al frío.

Tomaremos el camino de la derecha y superaremos un corto repecho a la izquierda. En adelante, el río Lozoya será nuestro fiel compañero de ascensión.
A cinco kilómetros del Puente del Perdón descubrimos la Presa del Pradillo, lugar en el que el Lozoya se toma un respiro para oxigenarse, pudiendo nosotros hacer lo mismo.
Una par de kilómetros más allá el sendero se desplaza al otro lado del río, transformándose en un ancho camino que nos permitirá avanzar con mayor comodidad. Tomaremos un desvío que sale a la derecha y que conduce a la carretera M-604. Este desvío se encuentra a unos once kilómetros del Puente del Perdón y sube haciendo zig-zag hasta la via asfaltada.
Al otro lado de la carretera nos encontraremos una pista paralela a la carretera, que no conducirá hasta el aparcamiento del Puerto de Cotos.
Puerto de Cotos


El puerto situado a 1830 metros de altitud, recibe el nombre de "Los Cotos" por los postes de piedra, llamados cotos, que había hasta el siglo XX para indicar el camino que lo atravesaba cuando la nieve lo cubría. Dispone de una cafetería, un centro de interpretación del Parque Natural de Peñalara y de una estación de ferrocarril de la línea C-9 de cercanías de Madrid.
Saldremos del Puerto de Cotos descendiendo por un sendero situado al otro lado de la carretera, por el que entraremos en la Provincia de Segovia y que nos llevará durante catorce kilómetros por el frondoso Monte de Valsaín, siguiendo la ruta GR-10-1.
Haremos tres kilómetros por este sendero, otros tres por camino asfaltado, 500 metros sobre la carretera CL-601 (que une San Ildefonso con el Puerto de Navacerrada), otros cinco kilómetros por camino asfaltado hasta la Fuente de la Reina, parada obligatoria para aprovisionarnos de agua y finalmente tres kilómetros por un amplio camino hasta coronar el Puerto de la Fuenfría de 1796 metros de altitud.
Puerto de la Fuenfría

En este cruce de caminos, a 99 kilómetros del Pico Tres Provincias, podremos saludar a los peregrinos que se dirijan a Santiago.

Saldremos de la Fuenfría en dirección Sur por la GR-10 por una pista que desciende cómodamente hasta Cercedilla y que suele estar muy frecuentada por excursionistas. A los cinco kilómetros de dejar el puerto, pasaremos por la bien conservada Calzada Romana, que data de la época del Emperador Vespasiano (años 69-79 DC). Podremos dejar la bien pavimentada M500, para emular a las legiones romanas y descender saltando entre las losas de la antigua calzada. Recuperaremos el camino, atravesando las piscinas naturales de Cercedilla (pudiendo bañarnos y ducharnos por 5€) para, subiendo unos pocos metros más, incorporarnos a nuestra M500.
Al pasar cerca de las edificaciones de Cercedilla comenzaremos la subida hasta el Alto de los Leones, de 1511 metros de altitud. Estos diez kilómetros están divididos en dos mitades muy distintas. La primera mitad es la más dura, comienza con una rampa bien pavimentada que nos llevará hasta una puerta peatonal que da paso a un divertido sendero en bajada hasta las vías del ferrocarril. A partir de la vía tendremos que superar lo más difícil, con pendientes superiores al 10% durante tres kilómetros. El paisaje árido contrasta con los profundos bosques dejados atrás. Superado esta prueba, ascenderemos otros cinco kilómetros por un camino con menor inclinación, en las que podremos disfrutar las primeras vistas de la amplia planicie de Madrid.
En esta segunda mitad de la subida, el camino discurre sin apenas desnivel rodeado de un frondoso pinar y un suelo tapizado de helechos. Encontraremos a nuestra derecha una piedra con leyenda cincelada donde comienza la vereda que en 800 metros lleva hasta el Monumento Natural de Interés Nacional “Peña del Arcipreste de Hita”. Siguiendo M500 llegaremos a la carretera N-VI, por la que continuaremos subiendo, resguardados por una generosa cuneta hasta alcanzar el Alto de los Leones.
Alto de los Leones

Por detrás del restaurante, al otro lado de la N-VI, tomaremos una mal pavimentada carretera, con apenas tráfico, que lleva hasta la población de Peguerinos. En los primeros cinco kilómetros de subida continua, pasaremos junto a olvidados refugios militares, restos de la Guerra Civil Española y en alguna de las curvas del recorrido, cuando los pinos lo permitan, podremos divisar a lo lejos la Cruz a los Caídos.
Al superar el collado de la Mina, saldremos brevemente de la Comunidad de Madrid mientras recorremos la Sierra del Malagón. Desde este collado podremos desviarnos por un sendero que parte a nuestra derecha, justo después de cruzar un paso canadiense. Este sinuoso sendero nos conducirá al Mirador Cabeza Lijar (1823 m). El esfuerzo de la corta ascensión quedará justificada con la privilegiada vista.
Panorámica desde Cabeza Lijar

Al entrar en Segovia el pavimento mejora notablemente. Rodaremos cuesta abajo un par de kilómetros hasta girar a la izquierda por una pista cerrada al tráfico. La pista ancha y sin apenas desnivel recorre el antiguo trazado de la Cañada Real Leonesa, la seguiremos durante cinco kilómetros hasta dar con la carretera que a la izquierda nos llevará hasta el Puerto del Malagón. En este tramo de carretera, deberíamos repostar la fresquísima y abundante agua de mana de la Fuente de las Negras y algo más adelante podremos desviarnos a la izquierda para otear el horizonte desde Risco San Benito en el Pico de Abantos y disfrutar de su inmensa panorámica.
Descenso desde el Puerto de Malagón

El entretenido descenso desde el Puerto del Malagón nos llevará primero por un par de kilómetros de carretera bacheada que dejaremos al llegar al área recreativa Los Llanillos. Pasaremos junto al refugio y antes de completar un kilómetro tomaremos un sendero marcado por un poste de Vías Pecuarias que cae a nuestra izquierda, dibujando 17 zetas que nos harán pasar un rato divertido. Este sendero termina en una pista que tomaremos a la izquierda y seguidamente otra a la derecha, siempre descendiendo hasta llegar a una puerta peatonal que da a la carretera. Seguiremos esta carretera a la derecha hasta llegar a la M-505 que une El Escorial con Robledo de Chavela. Para evitar tomar esta carretera que va directamente a Robledo, daremos un rodeo que pasa por la Silla de Felipe II y por la población de Zarzalejo.
En la intersección con la M-505, tomaremos dirección El Escorial, teniendo máxima precaución con el abundante tráfico de motos y automóviles. A 500 metros, seguiremos por una empinada carretera cortada al tráfico que bordea la falda de Las Machotas por un bosque muy frondoso que esconde la famosa silla de Felipe II. Lugar donde el rey Felipe II vigilaba las obras del Monasterio del Escorial, que se extendieron desde 1563 hasta 1584.
Silla de Felipe II


Aldea del Fresno

Desde la Silla de Felipe II tomamos un camino de tierra que llega a una puerta peatonal, tras la cual arranca un ancho y agradable sendero que desciende hasta la población de Zarzalejo. En esta población podremos tomar el tren de Cernanías C8A que nos trasladará a Madrid en menos de una hora.
A punto de salir de Zarzalejo (La Estación) tomaremos una calle a la izquierda que nos hará saltar al otro lado de la vía del tren. Mantendremos la vía a nuestra derecha, durante tres kilómetros, hasta llegar a un túnel por el que el tren penetra en la tierra y que aprovecharemos para pasar al otro lado de la vía. Esto nos obligará a superar una rampa con una pendiente de más del 25%, que hará desmontar a cualquiera que intente subir la rampa en bicicleta.

Superado este obstáculo, tomaremos el camino a la izquierda que desciende hasta llegar a Robledo de Chavela. Atravesaremos la población por la Avenida de Juan Carlos I, cruzando por la Plaza de la Piedita sin entrar en el peligroso túnel que pasa por debajo de la plaza.
Llegaremos a una gasolinera situada al otro lado de un cruce y manteniendo el mismo rumbo proseguiremos, durante 3 kilómetros de suave bajada, la carretera M-512. Poco después nos desviaremos por la Carretera M-539 que sale a nuestra derecha y que lleva a Cebreros. En apenas un kilómetro dejaremos por fin el asfalto, para continuar por un camino muy bien acondicionado, en la que retomaremos la GR-10, conocido popularmente como "La Cuerda de la Parada".
Atravesaremos diez kilómetros de espesos pinares y encinares. Con suerte, podremos disfrutar de la compañía de alguno de los animales más valiosos de la comarca: cigüeña negra y blanca, buitre negro, águila imperial ibérica, halcón común, milano real y búho real. Desde los miradores, que el las curvas del camino nos abre sobre el bosque, observaremos el macizo central de la Sierra de Gredos, serán las últimas grandes cimas que veremos en 250 kilómetros.

La Cuerda de la Parada desemboca en la carretera M-501 que tomaremos a lo largo de un kilómetro, girando a la derecha y teniendo extremo cuidado con el tráfico de vehículos. Pasaremos frente a un restaurante donde se come de maravilla y tras pasar el puente sobre el Río Alberche y junto al hito "Km 50", deberemos cruzar al otro lado de la carretera para bajar al camino que bordea el Embalse de Picadas.

Este camino esta catalogado como Vía Verde de tierra acondicionada y tiene una longitud de 7 km completamente horizontales. En los cuales atravesaremos varios puentes y un pequeño túnel, mientras disfrutamos de las refrescantes vistas del embalse hasta llegar a la Presa de Picadas.
Al otro lado de la Presa comienza una carretera sin apenas tráfico que sube durante un par de kilómetros y luego desciende hasta llegar a la carretera M-507. En este tramo pasaremos junto al parque zoológico El Rincón, que nos dará la oportunidad de admirar especies animales de otros continentes: cebras, avestruces, llamas y dromedarios, que campan en libertad. Para verlo sin alejarnos apenas de M500 y sin necesidad de entrar en el reciento zoológico, deberemos desviarnos de la carretera, tomando un camino a la derecha, justo antes de que la carretera se estira en una larga recta.

Al llegar a la carretera M-507 giraremos a la izquierda en dirección a Aldea del Fresno, que será nuestro próximo destino. Volveremos a cruzar el río Alberche por un puente con una estrecha acera que no separará del tráfico rodado. En la otra margen del río giraremos a la derecha y nos desviaremos por un paseo peatonal que pasa por debajo del puente, que nos llevará hasta la parte baja de Aldea del Fresno.
Subiremos callejeando hasta el cruce de las carreteras M-510 y M-507 y de allí seguiremos subiendo hasta enfilar la Cañada Real Segoviana.

Recorridos estos nueve kilómetros de Cañada Real, toparemos con la carretera local M-530 que seguiremos a la izquierda en dirección a Villamanta. Nos desviaremos por un camino a la derecha situada a poco metros antes de llegar a un puente sobre la carretera. El cual nos subirá a otro camino que tomares de nuevo a la derecha que bordea la población.
Montejo

Los últimos 50 kilómetros de M500 recorren la comarca más remota y septentrional de la Comunidad de Madrid llamada Sierra del Rincón o Sierra Pobre. Después de sobrevivir a la pobreza, al olvido y al aislamiento, La Sierra Pobre, se ha convertido en un paraíso natural, intacto ante el desarrollo urbano.
En nuestro viaje, nos perderemos por frondosos bosques recorriendo caminos que toman altura sin mucho esfuerzo, viendo asomar los espinazos erizados de pizarra entre la abundante vegetación. Los habitantes de las poblaciones aledaños, emplean esta piedra oscura junto con remates en madera para restaurar sus viviendas, concienciados con la importancia de conservar los valores de la arquitectura popular.

Saliendo de Valdepeñas de la Sierra, después de atravesar Alpedrete de la Sierra, apuntaremos hacia el Norte para conquistar nuestro primer gran objetivo, que será tomar el Collado de la Pinilla. Esplendido mirador, desde el cual divisaremos de nuevo el río Lozoya, al que acompañamos desde su nacimiento en los primeros kilómetros de M500. Ahora lo veremos muy crecido, después de alimentar a los embalses de Pinilla, Riosequillo, Puentes Viejas, Villar y el más capaz y cercano Embalse de El Atazar.
Alcanzado el primer reto, entraremos de nuevo en la Comunidad de Madrid por una puerta cerrada al tráfico. A partir de este punto y durante 30 kilómetros, mantendremos una altitud entorno a los 1500 metros.

Seguiremos un trazado sinuoso, que sortea berruecos y cruza los límites más altos del pinar. En el punto medio de estos 30 kilómetros, culminaremos La Cabeza del Estillo de 1602 metros de altitud y tras rodear el Alto del Porrejón y pasar por el Collado Salinero (1577 m), caeremos hasta dar con la M-130 y 500 metros más abajo con la M-137.
Subiremos prudentemente los dos kilómetros de carretera que nos separan del Puerto de la Hiruela de 1478 metros de altitud, para retomar el descenso por un agradable camino hasta llegar a una refrescante fuente.
Para afrontar con energía la gran subida final, nos podremos avituallar cómodamente en las mesas de madera situadas en la pradera, próximas a la fuente.
Con fuerzas renovadas subiremos un corto trecho de carretera hasta alcanzar el Puerto del Cardoso, girando a la izquierda atravesaremos la puerta que nos dará paso a los 15 kilómetros finales de M500.
Si seguimos por la carretera, en lugar de cruzar esa puerta, tendremos la oportunidad de conocer el Hayedo de Montejo, uno de los ecosistemas más destacables de la Comunidad de Madrid, ya que representa los últimos restos de la vegetación caducifolia europea. La excepcionalidad de este lugar hace necesario por parte de todos un cuidado más especial. Por este motivo las visitas están restringidas por el Centro de La Mancomunidad Sierra del Rincón. Podremos reservar una visita guiada y gratuita de hora y media de duración en turnos de 20 personas.


De vuelta a M500, la dura subida, en la que iremos bordeando el Hayedo de Montejo, nos hará detener con frecuencia, tanto para recuperar el aliento como para deleitarnos de las estupendas vistas del valle.
Hasta el Collado del Mosquito el camino no es muy exigente, la pendiente y terreno por el que iremos hacen que ganemos altura sin gran esfuerzo. Cruzaremos varios arroyos y manantiales de agua fresca y potable, que escurren por la ladera Oeste del Hayedo de Montejo y aportan al río Jarama los primero litros que necesita para llenar su largo cauce.
Una vez alcanzado el Collado del Mosquito el camino se endurece con unas primeras rampas de gran pendiente, tras las cuales tomaremos un desvío a la derecha. Estos tres kilómetros de camino, aún al resguardo del viento, nos subirán hasta la cuerda de la Sierra Cebollera, delgada línea que limita las cuencas de los ríos Duratón y Jarama.
Cresteando por la Sierra Cebollera, divisaremos los dos últimos kilómetros de M500. La dirección del viento decidirá si terminamos nuestro viaje de forma triunfal o por el contrario se convierte en una apoteósica lucha inútil contra Eolo.
Finalmente, del camino se desvía a la derecha un sendero borrado por el viento que nos llevará a la cima del Pico Tres Provincias y al final de M500.

Las experiencias de cada kilómetro de M500 te habrán hecho sentir realmente vivo.
Te felicito, por haber logrado terminar este gran reto.
Recibe unas fuertes palmadas en la espalda.
Óscar Romero.
Autor de M500







